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LOS HERMANITOS MAYORES, FENÓMENOS NATURALES, ESPIRITUALIDAD Y ECOLOGÍA

Enviado Por Alan de Los Mares
Desde Bogotá Colombia
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Los kogui o kággabba, son un pueblo amerindio de Colombia, que habita en la vertiente norte de la Sierra Nevada de Santa Marta en los valles de los ríos Don Diego, Palomino, San Miguel y Ancho. Son unas diez mil personas que hablan su propia lengua. Están organizados por poblados, en los cuales la autoridad es el Mamo, figura central de la cultura Kogui, que encarna la ley sagrada.
El idioma kogui pertenece al grupo de lenguas arhuacas que a su vez pertenece a la familia chibcha.

La mitología narra que son «hermanos mayores» de la humanidad, viviendo en el «corazón del mundo», la Sierra Nevada de Santa Marta. Los extranjeros, especialmente los que provienen de occidente, son llamados «hermanos menores». Su leyenda sugiere que estos hermanos menores fueron desterrados del centro del mundo largo tiempo atrás. En respuesta a las infracciones que han cometido en la tierra natal, los hermanos menores deberán recorrer el camino de regreso y cosechar lo que han sembrado en forma de autodestrucción.

Los kogui basan su estilo de vida en la creencia de una «Gran Madre» (haba), su figura creadora, de quien creen es la fuerza de la naturaleza, que les provee guía. Los kogui piensan en la tierra como un ser viviente, y ven a los colonos en actividades mineras, de construcción , y a los que contaminan el medio ambiente como enemigos de la Gran Madre.

Los Kogui preparan desde el nacimiento a sus sacerdotes, llamados Mamo, para el mundo místico que denominan Aluna. En este mundo espiritual, los Mamos actúan para ayudar a la Gran Madre a proteger la tierra. Luego de una profunda meditación y ofrendas simbólicas, los Mamos creen que ellos sostienen el balance de armonía y creatividad en el mundo. Es también en este mundo donde se cuida la esencia de la agricultura: las semillas son bendecidas en Aluna antes de plantarse, para asegurar su crecimiento exitoso.

Para cada una de las etnias que habita la sierra Nevada de Santa Marta, los picos nevados son considerados el centro del mundo. Los primeros hombres provienen de dichos grupos y, por lo tanto, son los "Hermanos Mayores", mientras todos los que llegaron después son considerados como los "Hermanos Menores". La diferencia entre los dos es el conocimiento que sobre la naturaleza tienen los "Hermanos Mayores". Desde esa perspectiva, los "Hermanos Mayores" son los encargados de cuidar y preservar el mundo, tratando de velar porque el ciclo cósmico tenga un buen desarrollo; para que las enfermedades no destruyan la vida de los hombres; para que las cosechas sean buenas.

El mundo se concibe como dos pirámides sostenidos sobre una misma base. Internamente, lo conforman nueve mundos, cada uno con su propia tierra y sus propios habitantes. La tierra está ubicada en el quinto piso. Hacia arriba los mundos están emparentados con la luz y hacia abajo están emparentados con la oscuridad.

La sierra es considerada como un cuerpo humano, donde los picos nevados representan la cabeza; las lagunas de los páramos el corazón; los ríos y las quebradas las venas; las capas de tierra los músculos; y los pajonales el cabello. Con esa base, toda la geografía de la sierra es un espacio sagrado.

El Mamo es el personaje central dentro del sistema de representación de los Kogui. Él es el intermediario entre las fuerzas celestiales y los hombres. Su sabiduría y conocimiento permite el equilibrio entre las fuerzas. Para ellos el fin del mundo se acerca, pues los "Hermanos Menores" no están interesados en proteger la naturaleza.

Los Mamos que reciben una formación especial. Algunos niños de corta edad son seleccionados para vivir en chozas al pie del glaciar y dentro de ellas son educados en los principios de veneración a las fuerzas naturales y formados por años sin ver el exterior hasta que cumplen unos 18 años. Entonces son sacados un día antes del amanecer y observan un amanecer. A partir de ese día empiezan a aplicar su instrucción místico-religiosa fuera de las chozas y con el tiempo a su vez se convierten en instructores de otros jóvenes que les sucederán.

Tomado de Wikipedia, artículo  KOGUI.

Pues bien, hace 4 días 11 indígenas WIWA perecieron, y trece más quedaron heridos cuando a la media noche un potente rayo impactó una Unguma, choza que sirve de lugar ceremonial a esta etnia que habita en la Sierra Nevada de Santa Marta, Colombia, imponente cadena montañosa -un ecosistema  único en el mundo- emplazada a la orilla del mar caribe.

Los Wiwa comparten este paradisíaco hábitat natural con Koguis, Arhuacos y Kankuamos, etnias estrechamente relacionadas y los une una cosmovisión parecida.Estos cuatro grupos indígenas tienen establecida una estructura política y social, digamos, de carácter teocrático, dentro de la cual, Koguis y Arhuacos habitan y dominan las partes más altas de la sierra, donde están sus lugares sagrados, el centro del mundo, del cual ellos, como hermanitos mayores de la humanidad, son sus guardianes, y Wiwas y  Kankuamos, las partes bajas.

Antaño, estos ‘Hermanitos Mayores’, no permitían el ingreso de los colonos blancos ni de los turistas en su territorio, pero con la aparición del fenómeno del narcotráfico y el paramilitarismo, de forma creciente han ido siendo desplazados y despojados  de sus tierras, produciéndose un intenso proceso de deforestación y destrucción que ha alterado gravemente el equilibrio del ecosistema, del cual ellos son sus custodios y mantenedores a través del ritual del ‘pagamento’, práctica que no se cumple rigurosamente en la actualidad debido al acelerado proceso de aculturación que están sufriendo estas etnias.

Veamos que nos dice al respecto  el ‘Mamo’ (máxima autoridad religiosa y espiritual) Ramón Gil, en el siguiente reportaje:
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“El mamo Ramón Gil, la máxima autoridad de los wiwa y uno de los indígenas tradicionales más conocidos de la Sierra Nevada, dice que hace dos años la naturaleza le había advertido que debían pagar por tantas talas y saqueos que se han realizado en estas montañas.

Esa advertencia se hizo realidad cuando en la madrugada de este lunes, asegura el mamo, un rayo cayó sobre la unguma, choza ceremonial donde estaban reunidos unos 50 wiwas de la cuenca media del río Guachaca, y mató a 11 indígenas y dejó a otros 20 con heridas.

Luego de la tragedia, en la noche del lunes, los indígenas se fueron del pueblo por temor a que otro rayo volviera a castigarlos. Los cadáveres fueron recogidos en una choza y acomodados en el piso, donde pasaron la noche. Hoy, en la mañana, cuando escucharon el sonido del helicóptero volvieron a bajar de las montañas al pueblo.

“El domingo a las seis de la tarde, cuando cayeron los primeros relámpagos, sentí que estaban molestos, pidiendo que le devuelvan a la naturaleza todo lo que se han llevado de la Sierra”, contó el hombre ayer entre las cenizas de la choza ceremonial, de donde aún, pese a los últimos aguaceros, se levantan pequeñas columnas de humo que salen de la tierra y el olor a quemado invade las 40 chozas de kemakúmake, el pueblo ancestral que llora por la tragedia.

En su relato, Ramón, que perdió a su hijo, recuerda que le dijo a la comunidad que el relámpago necesitaba un pago, por tantos árboles talados y cuarzo saqueado. También les había dicho que desde hace tiempo la naturaleza le estaba pidiendo que le cobrara a todos aquellos que habían profanado esos lugares sagrados y él no lo había hecho.

“Le dije a la comunidad, el trueno está bravo, dice que nos mandó el primer castigo el verano, pero como suplicamos mucho, manda el aguacero, pero no pagamos y ahora va a venir guerra de la naturaleza y de la humanidad”, asegura el viejo mamo que le dijo la naturaleza.

Esa noche, él estaba hablando con los hombres del pueblo en la choza ceremonial, cuando sintió como la luz iluminó el lugar y todos fueron cayendo lentamente. “Cuando la candela vino hacia mí se me nubló la vista. Me levanté, me dio rabia y lo insulté. A los pocos minutos solo hubo caos y el fuego se apoderó del lugar", recuerda . Los indígenas que llegaron de las otras chozas tuvieron que sacar los cuerpos para evitar que las llamas los consumieran.

“Le quitamos 11 para que reflexione, analice y hable con los hermanitos menores y les advierta también”, dice Ramón que es el mensaje de la naturaleza.

El mamo Ramón le pidió al Gobierno que los ayude para citar un encuentro de por lo menos un mes con los mamos ancestrales y espirituales de los cuatro pueblos indígenas de la Sierra Nevada: koguis, arhuacos, kankuamos y wiwas, para que analicen como autoridades todas las problemáticas que se viven en estos momentos en los resguardos.

También reconoció que los cabildos gobernadores de estos pueblos se han convertido en una especie de talanquera para que las autoridades espirituales y guías de estos pueblos se reúnan. “Necesitamos analizar y unificar un criterio, interna y espiritualmente, ya que los cabildos gobernadores no se ponen de acuerdo”, dijo.

Ayer, Ramón se lamentó de no saber leer ni escribir en español para poder hacer una cartilla para que todos entiendan y comprendan cuál es el mensaje que la naturaleza les da a los mamos y así respeten los últimos recursos que quedan en la Sierra Nevada".
Tomado del eltiempo.com

“Le dije a la comunidad, el trueno está bravo, dice que nos mandó el primer castigo el verano, pero como suplicamos mucho, manda el aguacero, pero no pagamos y ahora va a venir guerra de la naturaleza y de la humanidad”…

Es una constante que la sabiduría más profunda del universo, generalmente se expresa de la manera más sencilla por medio de bocas humildes e inocentes que provocan la burla y la hilaridad de la ignorancia ilustrada de nuestro tiempo.
Desde la aurora de los siglos los grandes sabios de la humanidad vienen advirtiendo que todos los malos deseos e instintos, los pensamientos perversos, las conductas depravadas, los vicios, las bajas pasiones, etc, tienen sus coordenadas fatales en las fuerzas de la naturaleza, pero no escuchamos…
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